Hace casi un mes la Reserva Federal confirmó el comienzo del proceso de “tapering” sobre su programa de compra de activos, la que se estableció en una reducción mensual de US$20 billones mensuales. Esta nueva etapa en los programas de estímulos, junto a perspectivas más restrictivas sobre su política monetaria para el 2022, han permitido que la valorización del dólar estadounidense alcanzará sus máximos niveles de los últimos 16 meses. En base a este escenario, cabe preguntarnos si la tendencia alcista que hemos observado últimamente continuará en los siguientes meses.
La última cifra de inflación reportadas sobre la economía estadounidense, las correspondientes al mes de octubre, se situaron en un 6.2% (YoY), la más alta de los últimos 30 años, mientras que la tasa de empleo ha descendido a 4.6% siendo la menor de los últimos 18 meses. Estas variables, cruciales en la toma de decisiones de la Reserva Federal, han aumentado las presiones para el comienzo de un proceso más restrictivo sobre la tasa de referencia en Estados Unidos, sobre la cual el mercado ya está descontando dos movimientos sobre ella para el próximo año (la primera para la reunión del 15 de junio y la siguiente para su reunión del 14 de diciembre) y en línea a las últimas proyecciones económicas efectuadas por la FOMC en su reunión de septiembre. Es de esperar que en su próxima reunión (15 de diciembre) que la máxima autoridad monetaria de Estados Unidos continúe mostrando dichas estimaciones.
Por otro lado, durante el mes en curso, comienza la reducción en la compra de activos por parte de la Reserva Federal (la que ha llevado a cabo desde marzo del año pasado como medida para apaliar los efectos de la pandemia del Covid-19 y que ha comprometido un desembolso de US$120 billones mensuales), cuyo monto se estableció en US$20 billones mensuales. De mantener este ritmo este programa permanecerá en el mercado hasta junio del próximo año, sin embargo, Goldman Sachs ha emitido un comunicado donde anuncia que existen altas probabilidades que en la próxima reunión de la FOMC (15 de diciembre) la Reserva Federal aumente el monto a reducir del programa a uno US$30 billones por mes a partir del mes de enero del 2022 dado el actual escenario inflacionario que experimenta la economía estadounidense, lo que sería un nuevo catalizador alcista sobre
Sin embargo, en las últimas jornadas, ha retornado la incertidumbre sobre los mercados financieros luego de la aparición de una nueva cepa de COVID-19, la denominada “Omicrón”, la cual ha puesto un fuerte freno a los activo financieros tanto a las plazas bursátiles como aquellos ligados al crecimiento económico (como es el caso del barril de petróleo que durante la jornada del viernes 26 de noviembre, retrocedió un 13,06%) dado las presiones que ejerce sobre las proyecciones de recuperación económica global. Desde el punto de vista del dólar estadounidense (que también experimentó un fuerte retroceso: -0,82%) este escenario entrega menores probabilidades a que la Reserva Federal realice modificaciones sobre su actual hoja de ruta, lo que ha detenido el avance de su cotización la que alcanzaba niveles no vistos en los últimos 16 meses.
A pesar de esto, las caídas que ha experimentado la cotización de la divisa estadounidense, desde un punto de vista técnico, lo podríamos considerar como un retroceso de los fuertes impulsos alcistas que ha desarrollado en las semanas previas. Para observar importantes cambios sobre la tendencia de mediano plazo (cuya dirección es alcista) es necesario que el cotización desarrolle una ruptura de la zona de los 95.20 – 94.50, que de soportar el actual escenario, la zona de los 97.90 – 99.00 nos mostraría una nueva zona a testear de en las próximas jornadas.