💰 2021 Cuando la inflación volvió a ser un factor relevante en la economía
Dentro de las distintas historias que hemos observado durante este año en los mercados financieros, los bancos centrales continúan desarrollando un papel protagónico de estas, interpretando guiones que se han desenvuelto entre los avances y/o retrocesos de las distintas variantes de la COVID 19, las consecuencias de los programas que han sido aplicados sobre las economías y enfrentando la aparición de la “inflación”, la que ha pasado de interpretar un papel secundario durante la primera parte del año (“transitoria”) a terminar interpretando un papel protagónico en el último tiempo (“estructural”). El tono “dovish” en las comparecencias de las principales autoridades monetarias del mundo ha ido disminuyendo, dando paso a comentarios sobre establecer la finalización de los programas de estímulos llevados a cabo en el último tiempo y el comienzo de los procesos de normalización sobre sus tasas de política monetaria.
El principal factor que ha acelerado este cambio en el tono dentro de las reuniones de política monetaria, ha sido la elevada inflación que experimentan las distintas economías donde los cuellos de botella en los procesos de producción y las presiones alcista experimentadas en el sector energético son los principales factores que han llevado a establecerla en niveles no vistos por mucho tiempo como, por ejemplo, la publicación de las cifras de IPC de noviembre en Estados Unidos se ubicó en un 6,8% (anualizado), cifra no vista desde junio de 1982. Este escenario económico, ha presionado a las autoridades monetarias en acelerar las modificaciones de sus programas de retiros de estímulos (“tapering”) y/o estableciendo discursos más “hawkish” sobre el futuro de sus tasas de política monetaria.
Dentro las principales áreas económicas, existe un abanico de escenarios con respecto al manejo de sus políticas monetarias. En un extremo, se encuentra el Banco de Inglaterra que, durante su reunión de diciembre, fue el primero dentro de las grandes economías de subir su tasa de política monetaria en 15 puntos bases, estableciéndose en 0.25%. Siguiendo esta estructura, el mercado espera que la Reserva Federal realice tres modificaciones sobre su tasa de política monetaria durante el próximo año que, según los pronósticos entregados por la CME FedWatch Tool, estas se realizarían en la reunión de la FOMC correspondiente a marzo, septiembre y diciembre. Mientras tanto, las máximas autoridades monetarias de Europa (BCE) y Japón (BOJ) han señalado que sus tasas de políticas monetarias se mantendrán inalteradas durante el próximo año, a menos de ver importantes cambios estructurales sobre sus pronósticos de inflación. Mientras que el Banco Popular de China, fue uno de los pocos bancos centrales que continuó con sus programas de estímulo económico, realizando diversas inyecciones de liquidez a los mercados y rebajando su tasa de política monetaria (de 3,85% a 3,80%).
En cuanto al escenario local, el Banco Central de Chile también ha seguido esta estructura “hawkish” sobre su política monetaria para hacer frente a las fuertes presiones inflacionarias que experimenta la economía chilena. La cifra de IPC correspondiente al mes de noviembre se estableció en 6,7% (anualizado) corroborando las preocupaciones que ha comunicado la autoridad monetaria nacional en los últimos IPoM como también en las diversas intervenciones en el Congreso Nacional que, por otra parte, a sostenido una política monetaria más restrictiva durante el segundo semestre (desde 0.5% en junio hasta los 4.0% en diciembre), tendencia que se espera que se mantenga durante el próximo año, donde las expectativas del mercado la ubican en torno al 5.0% para el primer semestre y finalizar en 4.5% durante diciembre del 2022 (Encuesta de Expectativas Económicas, diciembre 2021).
En síntesis, durante el 2021 hemos observado que la aplicación de las distintas “vacunas” que fueron aplicadas sobre las economías van en retirada y comenzamos a observar los diversos efectos “colaterales”, donde la aparición de una inflación más persistente ha jugado un papel protagónico dentro de estos. Se espera que esta variable continúe afectando las economías por lo menos durante la primera parte del 2022, presionando a las distintas autoridades monetarias a continuar entonando un ritmo más “hawkish” sobre sus comparecencias de políticas monetarias.
